Todos los padres solemos querer a nuestros hijos, a unos más que otros, pero les queremos, es un vinculo emocional intenso, el roce hace el cariño, yo le pillé mucho amor a un citroen visa que tuve y por otro lado, nos gastamos tanto dinero en ellos, que cuidarles es como proteger una inversión a fondo perdido.
Y si hablamos de amor a los hijos, la madre, ya lo dijo Erick Fromm en el libro el arte de amar, el amor de una madre por el hijo, sería el arquetipo del amor, porque es el unico que no estaría condicionado.
Lo más parecido al amor de una madre por sus hijos, seria el de una Charo por el PSOE.
Solamente hay algo, que puede poner en riesgo tan puro amor maternal, el secuestro de los taperwares por parte de los hijos.
-- Tienes que traerme el taper que te llevaste.
-- si mama, la semana que viene te lo traigo.
--Que no se te olvide y llévate este con macarrones, que luego con las prisas, comes cualquier cosa.
Cuando un hijo acepta llevarse un taper, esta aceptando la custodia d un objeto escaso y preciado y cuidado con devolverle uno que la madre no reconozca.
--Este taper no es mío.
--¿Cómo que no? Pues yo no me llevo tapers de otro sitio.
--El que me tenías que haber traído era azul y la tapadera blanca.
--Yo ese no lo tengo.
--Vamos que no.
--Ya no me llevo más tapers
--si lo que tienes que hacer es traerlos.
Una madre que se precie, no teoriza acerca del amor lo hace manifiesto y real a través de preparar tapers, cuanto más amor, más cantidad de comida en el taper.
--Ala mamá te has pasado.
--Pues invita a tus compañeros del trabajo o te lo dejas para otro día lo que te sobre, pero el taper me lo traes luego fregado.
A una madre no se le discute, no por el hecho de ser tu madre, sino porque has aprendido a los largo de los años, de la inutilidad de mantener una discusión con ella; así que pillas el envase y te lo llevas.
Eso si, lo devuelves limpio.
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