A los reyes medievales, les gustaba pensar que sus linajes tenían algo que ver con lo divino, después de todo, el haber nacido con tanto privilegio no podía ser otra cosa que un Don de Dios.
El Rey francés Felipe II (1179 - 1223), llamado Felipe Augusto por los franceses, se consideraba a si mismo como de algún modo, divino, el carácter sagrado de los reyes, terminó cuando el monoteismo reguló las relaciones entre Dios y los monarcas, si solamente hay un Dios, entonces un rey no puede ser más que un mortal muy afortunado.
Aunque bueno, si no semidios o similar, al menos ser ungido en la coronación.
La única opción para un rey en occidente, era ser un Santo y muchos reyes han llegado al santoral y Felipe II también quería ser Santo.
Y el caso es que se le atribuían milagros, tres milagros, narrados por un monje en el libro : "Gesta Philippi Augustus".
Estos milagros fueron los siguientes:
- Estando en guerra contra el Duque de Flandes, las tropas del Conde destruyeron las cosechas, pero Dios las hizo crecer de nuevo y en mayor cantidad, quedando estériles las tierras donde acampó el Conde.
- Otro milagro, se produjo cuando Felipe Augusto fue en auxilio del Conde de Toulouse, porque Ricardo Corazón de Leon habia invadido su territorio; Feliep Augusto reúne un ejercito y sitia Levroux; es verano y la sequía había agotado las fuentes de agua, su ejercito padece los rigores de la sed. Entonces del suelo brota agua, tanto que alcanza a tocar a los soldados montados en los caballos, el milagro e produce cuando Felipe Augusto estaba presente.
- En otra campaña militar, contra Enrique II de Inglaterra, el marcha hacia Tours, su ejercito estaba en La orillas del Loira, el rey sondea la profundidad del rio, encuentra un vado por el que pasa con todo su ejercito incluso con toda su intendencia, al cruzar todos, el vado desapareció.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Los comentarios estan moderados, serán publicados cuando sean aceptados, gracias