viernes, 22 de abril de 2022

Dorothy Eady

 Cuando escribí el texto del Invisible habitado, puse varios ejemplos de casos de reencarnación con las evidencias suficientes como para considerar probada la reencarnación.



También podria ocurrir que quien cree tener recuerdos de vidas pasadas, lo que haga sea conectar con algún  tipo de banco de información que le proporcione los recuerdos, claro que entonces, esos datos debieran de ser información difusa y quien cree recordar vidas pasdas, siente una conexión personal con esa información que puede ser más o menos extensa, que es coherente y ligada a una o varias vidas propias, como es el caso de Jette Toft Madsen, famosa por sus recuerdos en Utol, pero que también tiene recuerdos de otra vida en Andalucía y además,  esos recuerdos fueron para ella como una información necesaria para desarrollar su existencia actual; algo que explica en el libro arriba indicado.

Hubo un tiempo en el que fui muy reacio a creer en la reencarnación, pero en la actualidad bno me queda más remedio que creer en ello,  a no ser que con el paso del tiempo, evidencias de alguna otra cosa me hagan cambiar de opinión y además, la reencarnación tendría sentido, no solo para la persona sino para el colectivo humano y universal.

Traigo al blog un caso realmente interesante, el de la egiptologa Dorothy Eady; afirmaba ser o haber sido, amante del Faraón Seti I.

Dorothy Eady nació cerca  Londres en 1904 en una fmailia cristiano practicante. 

Todo cambió para ella, cuando con tres años tuvo una ECM, esa experiencia cercana a la muerte,  debió de conectrla con su memoria de su vida anterior; comenzó a tener sueños en los que ella veia lo que consideraba "su casa", un edificio con muchas columnas rodeado de jardines; ella consideraba que era su verdadera casa y deseaba regresar.

Una visita con sus padres al Museo Británico,  un año después del accidente que le provcoó la ECM, confirmaría sus recuerdos y por fin tuvo la referencia que necesitaba, el templo de Osiris en Abydos, el protagonista de sus sueños.

Que la familia llevara a Dorothy al Museo Britanico, ¿fue una excursión familiar sin más o una visita provocada por la insistencia de la niña y la necesidad de comprobar por parte del los padres, la veracidad de lo que la niña decia? Algo así ocurrió con el caso del niño James Leininger,  que decia haber sido  un piloto de la II guerra mundial y que ante la insistencia del niño en sus sueños recurrentes, el padre decidió investigar y comprobar si la histoia del muchacho tenía algún fundamento.

El comportamiento de la niña de 4 años en el museo, besando los pies de las estatuas,  fue muy llamativa para sus familia y supongo que para el resto de visitantes que la pudieron ver.

Con 10 años de edad, conoció al arqueologo y folólogo Ernest Wallis Budge, quien le enseñó a leer jeroglificos y estudió egiptología hasta 1930.

En 1933 fue por primera vez Egipto, a partir de 1955 vivió  en Abydos y colaboró con los egiptologos  Selim Hassan y Ahmed Fakhry. 

Dorothy Eady escribió varios libros y otras publicaciones.

El caso más popular fue el descubrimiento del jardín del templo de Osiris en Abydos, no solo porque encontró el lugar, sino porque la descripción se ajustaba a lo descubierto en la excavación y también,un tunel que atravesaba el templo por la parte norte y eso fue confirmado un tiempo después.

Otras de las revelaciones suyas aun no han sido confirmadas, pero su caso es uno de los más interesantes a la hora de plantearse la existencia de la reencarnación.

Cuando una información es dada por quien dice ser una reencarnación y esta información, es desconocida por todos y confirmada tiempo despues, es una evidencia de una categoria superior, a la dada por una información sabida pero que se supone que la persona que dice ser rencarnada, debiera no saber; por ello, un dato no confirmable no es indicativo de fallo en la narración, así pasó con Dorithy y también con la danesa Jette Toft, que decia llamarse Maria Beamonte   en sus recuerdos de Utol, pero no existia ni ese apellido ni ese nombre, lo que a ella le producía desazón, ya que parecía que su istoria perdía credibilidad, sin embargo esa información fue confirmada tiempo despues, cuando en los archivos parroquiales se encontró las partidas de Nicanora y de María Beamonte. 






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